Un análisis realizado por Niemanlab describe cómo la desinformación o noticias falsas se pueden difuminar hasta llegar incluso a las altas esferas de los gobiernos, filtrarse en la corriente de opinión principal y llegar a ser ‘profundamente destructiva’.

Este tipo de noticias suelen originarse en sitios web marginales o en redes sociales, cuya característica principal es presentarse como un hecho y basarse en afirmaciones engañosas. Incluso, hay sitios web dedicados a difuminar contenidos muy bien armados con enfoques engañosos en torno a la idea que quieren transmitir. Por ejemplo, noticias falsas con titulares como ‘13 razones por las que la tecnología inalámbrica 5G será una catástrofe para la humanidad’ y ‘Cientos de científicos respetados están alarmados sobre los efectos en la salud a medida que las redes 5G se globalizan’. 

Es importante saber que las campañas desinformativas que mayor daño han causado actualmente son las que acusan al 5G y a las vacunas que vendrán para la covid-19 de ser un arma silenciosa que atenta con nuestra integridad. Esto se debe a que, al difuminarse con gran rapidez, engañan a un gran número de personas y conducen a organizar protestas generalmente violentas. 

El alcance del daño que genera la desinformación se pudo apreciar cuándo el FBI identificó en 2019 como una amenaza terrorista a los primeros extremistas originados por una teoría conspirativa, o cuando en Reino Unido y Canadá, por culpa de las teorías de conspiración que afirmaban que el 5G causaba autismo, cáncer y covid-19; llevaron a un sector a realizar ataques incendiarios generalizados, así como ataques verbales y físicos a empleados de compañías de telecomunicaciones en esos países. 

Las esferas del gobierno tampoco son inmunes a los efectos de la desinformación, el parlamento australiano se alarmó sobre cuán generalizadas han sido estas campañas al recibir una ola de cartas de personas quejándose por la instalación de la red 5G en ese país, por los supuestos efectos sobre la salud. De hecho, una persona argumentó que no estaba de acuerdo en permitir que 5G fuera “entregada directamente” a su casa e “irradiara” a su familia.

Esto, al igual que otras quejas, obligó al parlamento a abordar el problema en un informe final sobre este asunto, el cual señaló que “la confianza de la comunidad en torno al 5G se ha visto sacudida por una amplia información errónea que se aprovecha del temor de la difusión pública a través de Internet, y presentada como un hecho, particularmente a través de las redes sociales”.

En la era anterior a Internet, las campañas de desinformación a menudo tenían un alcance limitado y demoraban mucho tiempo en difundirse. Hoy, en cambio solo necesitas una cuenta falsa en las redes sociales y un meme para que se propague rápidamente, más aún cuando se amplifica con el uso de bots y trolls. Este grave escenario tiene el potencial de erosionar la fe en los gobiernos e instituciones, lo que hace más difícil a las autoridades realizar mejoras demostrables en la vida pública.

“Y una vez que este contenido manipulador ha sido ampliamente difundido, contrarrestarlo es como tratar de volver a colocar la pasta de dientes en el tubo”.

Michael Jensen, Investigador principal en el Instituto de Gobierno y Análisis de Políticas de la Universidad de Canberra / The Conversation.

Imagen: United Nations COVID-19 Response, vía Unsplash.