Una cantidad considerable de medios de comunicación han optado por la vía de la innovación desde que el modelo periodístico entró en crisis en 2010. Para ello, dichas entidades comenzaron a crear sus propios laboratorios de innovación con el fin de adaptarse al mercado, diferenciarse de este, conectarse con sus clientes y fidelizarlos. Esto lo hicieron a través de mejoras de carácter tecnológico, editorial o comercial. No obstante, tras una década de haberse convertido en tendencia, si bien es cierto que han generado productos y formatos de vanguardia, señala José García, docente del Master de Innovación en Periodismo de la Universidad de Elche, España, es difícil determinar el beneficio real que suponen dichos laboratorios para el resto de la empresa periodística. A raíz de ello, algunos directivos coinciden en que dicho modelo se ha quedado obsoleto, porque la innovación debe ser parte de todo el medio para que los recursos asignados a estos laboratorios de innovación se compartan entre los distintos equipos de redacción.

La decadencia de este modelo se hizo evidente cuando varios medios comenzaron a cerrar sus labs, incluso a pocos años de haberlos creado. Por ejemplo, el Boston Globe cerró su laboratorio en 2013, el Wapo Lab del Washington Post lo hizo en 2014, el Research and Innovation Lab del periódico The New York Times dejó de operar en 2016, también el laboratorio del periódico suizo Neue Zürcher Zeitung cesó operaciones en 2017, así como otros más que siguieron este patrón. Sin embargo, para que el modelo funcione algunos profesionales sugieren que la transferencia del conocimiento de los laboratorios a los demás departamentos es vital y, al mismo tiempo, todos deben tener claro qué, cómo y para qué se innova. Ya que dichas condiciones fomentarán un cambio de cultura en las redacciones, transformarán la forma de trabajar y, en definitiva, contribuyen con la mejora de toda la empresa informativa.

Por otro lado, se ha hecho frecuente que los medios opten por herramientas de terceros para realizar algunas innovaciones. Pero esto convierte dichas adiciones en cúpulas aisladas de la redacción, por lo que no aportan mucho al desarrollo del capital humano de estas industrias. Entonces, las mejoras y descubrimientos no deben ser trabajos aislados, más bien tienen que involucrar a todos los profesionales de los medios de comunicación y estar integrados en la cultura de toda la organización.

“Lo que hace falta es crear una cultura innovadora dentro de las empresas donde haya espacio para explorar, donde se pueda fallar rápido y barato, y aprender para poder adelantarte a tus competidores. Esos entornos no entienden de estructuras empresariales jerárquicas o que no toleren el fracaso”.

Alejandro Laso, director de innovación en El Confidencial

Imagen: MEDIA PROFILE / Unsplash.