Iniciamos "La Diplo" de Community Management en Argentina

Desde que Arturo Catalán, amigo y presidente de OCD Iberoamérica me invitó a sumarme como Director en Argentina y Cristina Schwander, Directora de Relaciones Institucionales de la Universidad Empresarial Siglo 21 de Córdoba, me estimuló a pensar en desarrollar juntos un proyecto de capacitación como el que acabamos de comenzar, ha sido para mi algo muy motivador desde el punto de vista de ordenar los conocimientos para compartirlos con el grupo de alumnos, que acabo de conocer y suma más energía a este proyecto.

A través de estas líneas quiero compartir la experiencia de haber comenzado en Argentina, la Diplomatura en Community Management: Gestión de Comunicaciones y Comunidades Digitales junto a un equipo maravilloso de docentes bajo la coordinación de Fernando Arocena, con quien ha sido un lujo trabajar durante los últimos dos años en el ciclo Actitud 2.0 y que hoy como Director en Córdoba del OCD Iberoamérica nos ayuda a transitar los próximos tres meses cuidando cada detalle.

Con los primeros 40 alumnos que nos honraron con su confianza en este programa, durante 60 horas recorreremos una ruta de incorporar o afianzar conceptos, de conocer herramientas, de entender los nuevos paradigmas de la comunicación, de poder planificar, medir, controlar, ajustar, no solo viendo aspectos teóricos sino prácticos. Iniciamos repasando conceptos que van desde el "Manifiesto Cluetrain", hasta "La revolución horizontal" de mis queridos Alberto Arébalos y Gonzalo Alonso, desde los conceptos de performance hasta engagement, desde autores como José Luis Orihuela hasta Stephan Fuetterer, Joseph Jaffe, Peter Senge, Pekka Himanen, BJ Fogg, quienes van dando testimonio de los cambios que se producen en nuestra sociedad a partir del uso de la tecnología.

Nos hemos mojado los pies con conceptos básicos de las cuestiones legales y jurídicas de la mano de Martín Carranza Torres, comprendiendo aquello que no podemos dejar de considerar a la hora de desarrollar nuestro trabajo de comunicaciòn. En las próximas clases vamos a compartir momentos que no dudo serán inolvidables con Juan José Retamal en conocer sobre los fenómenos de las redes sociales, con Arturo Catalán encontraremos la experiencia de quien domina el periodismo digital aplicada a nuestra comunicación con la comunidad, Laura "P0nja" Corvalán, aportará la experiencia en vivir sobre las redes, Valeria Cabalén nos hará planificar campañas como nadie, mientras Tomás Sawada nos mostrará cómo medir cada milímetro de comunicación on-line,Guillermo Paz nos mostrará la puerta a proyectos digitales y coåmo equipo los invitaremos a recorrer cada rincón del abc que cada uno deba conocer para desempeñarse en esta disciplina.
Les deseo a todos lo mejor y estimularlos a disfrutar de esta conversación.http://www.facebook.com/CommunityM.

Carlos Mazalán


El caso Taringa y el supuesto nuevo paradigma del derecho

Los propietarios de Taringa fueron procesados en una causa que investiga delitos por el uso indebido de material con Propiedad Intelectual. Los acusados se defienden diciendo que si hay un delito, se trata de uno que cometemos todos. Y que los nuevos paradigmas que llegaron con Internet merecen ser juzgados con una nueva perspectiva. El abogado Martín Carranza Torres, especialista en el tema, disiente fuertemente y afirma que "el derecho sigue vigente", con Internet o sin ella. Un artículo para empaparse y definirse:¿de qué lado estás?

En estos días, una de las noticias que más atrajo la atención del mundo virtual fue el procesamiento a los dueños de Taringa, el site más visitado de Argentina.

Los titulares de la famosa plataforma fueron procesados como “partícipes necesarios” de la comisión del delito de edición, venta o reproducción por cualquier medio de una obra intelectual protegida en los términos de Ley 11.723 de Propiedad Intelectual.
En nuestro país el régimen de derechos de autor tiene plena vigencia y aplicación en el ámbito de Internet. Y hay que decirlo bien claro, porque una creencia muy difundida es que en Internet “todo” es libre, y ese “todo” se interpreta en términos de “todo lo que circula por la red”.
Pero eso no es así. En Internet rige el principio de libre circulación de la información, en forma de datos y paquetes, claro, pero información al fin y al cabo. Eso quiere decir que toda persona que tenga acceso a Internet puede transmitir y compartir la información libremente. Eso sí, siempre y cuando esa información sea de libre disposición, porque si es una obra que tiene un propietario, el hecho de que esté en Internet y pueda ser fácilmente compartida no implica que el propietario deje de tener el derecho que tiene.
La noticia del caso Taringa ha generado un intenso debate en torno a la vigencia de los derechos de propiedad intelectual en Internet y los supuestos límites artificiales que suponen respecto de la libertad de acceso, circulación, transmisión y distribución de la información. Incluso, algunos vociferan ampulosamente que estamos ante un verdadero cambio de paradigma, aunque quizás más como estrategia efectista para hacer ruido en la prensa y subirse al tren.
Sin dudas, es un tema para pensar, pero para pensarlo desde un lugar de reflexión seria y desinteresada, no desde la trinchera de los intereses mediáticos. En ese sentido, entendemos que es una cuestión en la que entran en juego dos factores: 1) el reconocimiento de derechos y 2) el logro de un balance entre los mismos.
Si se plantea la discusión a todo o nada, no hay sentido común. Taringa es una herramienta que facilita el uso no autorizado de obras intelectuales y eso no tiene nada que ver con que sea una red social o un emprendimiento de Internet. Hay redes sociales en que esos usos son factibles y otras en que no. En Internet hay emprendimientos legales y otros no. Si la pretendida existencia de un “nuevo paradigma”, que vendría posibilitado por Internet, implica que los derechos con que vivíamos antes desaparecieron y, por lo tanto, hay que hacer un “nuevo derecho” adaptado a las necesidades de quienes manejan las herramientas, estamos hablando de un delirio.
En Derecho de la innovación tecnológica sostuve la tesis de que el software protegido con derechos de autor es un accidente histórico. Asumir  esa posición no significa que los principios del derecho deban ser reemplazados por otros nuevos. Con Internet o sin Internet, antes o después de la imprenta, con la rueda o sin la rueda, con la pólvora o sin ella, el hombre mantiene más o menos inalterable su concepción de Justicia y Derecho. No dañar a otro, dar a cada uno lo suyo, la libertad, la propiedad y demás, siguen siendo la base de la convivencia humana. A eso se le suele llamar derecho.
El supuesto nuevo paradigma no puede terminar con los derechos de propiedad, con los derechos de propiedad intelectual ni con la responsabilidad que significa el ejercicio de los derechos, en donde la regla de oro es que los derechos de cualquier persona terminan, por más Internet que haya, donde empiezan los derechos de los demás; en donde el derecho a gesticular de una persona termina en la nariz del contario. No se han hecho absolutos los derechos de uno y relativos los derechos de otros por el sólo hecho de que haya una nueva herramienta, una nueva manera de difusión y, si se quiere, una nueva “cultura” en relación con eso. El derecho sigue vigente.

Links de interés: www.carranzatorres.com.ar


Apertura OCD Argentina

A cuatro años de su fundación, el Observatorio Iberoamericano de Comunicaciones Digitales, con sede principal en la ciudad de Santiago, Chile, continúa con su proceso de expansión. Esta vez abre una nueva sede en Argentina a cargo de Carlos Mazalán fundador y presidente de Mazalán Comunicaciones en la ciudad de Buenos Aires.
El proceso expansivo del Observatorio Iberoamericano de Comunicaciones Digitales comienza a gestarse durante el año 2009 cuando se abren nuevas sedes en Perú donde Lorena Beta, destacada profesional ligada al mundo de las tecnologías en la educación es quie las iniciativas de lan lidera organización, luego en Ecuador, a manos de Christián Espinosa y de manera más reciente en Colombia adscrito a la Corporación Universitaria Lasallista.
Esta vez, con el afán de continuar la carrera de internacionalización, el Observatorio Iberoamericano de Comunicaciones Digitales ha decidido abrir oficinas en Argentina bajo la Dirección General de Carlos Mazalán, fundador y presidente de Mazalán Comunicaciones.
OCD Argentina busca inicialmente profundizar el desarrollo de un programa que llamado Actitud 2.0 que realiza Mazalán Comunicaciones en conjunto con la Universidad Empresarial Siglo 21 y la revista Punto a Punto, en el cual se ha creado un ciclo de inspiración sobre la cultura de esta nueva era, que según Mazalán: “está basada en compartir, en pensar colaborativamente y en usar la inteligencia colectiva para lograr objetivos
Carlos Mazalán
Mazalán ha manifestado que recibe como un honor el nombramiento de Director del nuevo Observatorio y que además lo mueve el deseo de expansión en la región y la oportunidad de capitalizar muchas actividades que tienen mucho sentido compartir hermanadamente en nuestros países. El docente  es un referente en las comunicaciones de tecnología, con más de 20 años de trayectoria en el sector, asesorando a más de 400 compañías y siendo un pionero en la práctica de comunicaciones y relaciones públicas vinculadas a las tecnologías en América Latina.
Es graduado de  la Universidad Tecnológica Nacional (FRBA) donde fue postmaster de Internet académico de su facultad en 1987 y durante los '90 tuvo la responsabilidad de lanzar comercialmente Internet en Argentina de la mano de Startel. Además de su actuación empresarial, es asesor de cámaras y asociaciones profesionales del sector de tecnología, miembro fundador y Vicepresidente de la Comisión de Consultoras del Consejo Profesional de Relaciones Públicas de Argentina.

El nuevo director comentó que el objetivo de OCD Argentina será, “aportar la experiencia que tenemos desde las iniciativas que personalmente he desarrollado con Universidades y asociaciones sectoriales, sumando nuevas experiencias a las ya desarrolladas en Chile y tomar las mejores prácticas que OCD Iberoamérica lleva desde hace años buscando ampliarlas en mi país”.